Cuerpo y mente se alían en un paréntesis de tiempo con un objetivo: lograr un equilibrio entre ambos. La clave, entrenar la consciencia para dar la bienvenida a los hábitos. Toda persona es susceptible de participar en (tú)… Toda persona decide los pensamientos que moldearán su cuerpo y su mente. 

La salud, independientemente de factoresexternos incontrolables, está en manos de cada cual, y en ( tú ) se ofrecen las herramientasnecesarias para comenzar una nueva manera de afrontar la relación personal conla alimentación y lo más importante: adquirir nuevos hábitos de comportamiento alimentario.

El AYUNO DE SÓLIDOS y la COCINOTERAPIA son nuestras armas.

 
 

( tú )… es un alto en el camino, una mirada al interior de cada uno para avanzar y crecer. 

Tendemos a pensar que somos imprescindibles, que no podemos abandonar nuestro puesto en el trabajo o en la familia por unos días.  Solo hay que preguntarse: ¿Merezco un paréntesis para después aumentar mi rendimiento?

 

( tú )… es tiempo. Tomarse unos días, liberarse del estrés y adquirir las herramientas para saber escuchar al cuerpo y comprender que el hábito es la fórmula para afrontar el futuro con equilibrio, para disfrutar de cada momento.

 

( tú )… es necesario para que haya un nosotros, una proyección personal y profesional.

 

( tú )… contigo es la relación más duradera de tu vida, indisolube y eterna.

 

( tú )… es diálogo entre tu cuerpo y tu mente. Nada es más absurdo que el autoengaño.

  

Hemos oído en incontables ocasiones la frase que en el año II el poeta romano Juvenal escribió en su obra “Sátiras” (capítulo X): Mens sana in corpore sano (mente sana en cuerpo sano). Pero es solo una porción de frase, porque la completa es: Orandum est ut sit mens sana in corpore sano. Establece la relación entre 3 principios: consciencia (le llama orar), mente, cuerpo. Si los tres están alineados, alcanzamos el equilibrio.

 

En el siglo XVI, es el físico, matemático y filósofo francés Descartes quien habla del dualismo sustancial entre cuerpo y mente. Lo establece también con 3 parámetros: dios, pensamiento y cuerpo. Los mismos principios que ya usó Juvenal. Aunque también dice que cuerpo y mente actúan independientemente y que siempre vence el pensamiento.

 

¿Podríamos educar el pensamiento? ¿Ordenar las ideas? Por supuesto que si, pero solo a través del conocimiento para así ser capaces de calibrar nuestros actos y sus consecuencias. Esta es una labor diaria, y no tenerla en cuenta es alejarse del equilibrio.